Tenía muchas ganas de incluir en el blog la receta de estos riquísimos y un poco empalagosos dulces franceses. Había leído muchas veces que eran bastante difíciles de hacer pero la primera vez que los hice quedaron bien, y ya los he repetido varias veces. Así que cuando mi hermano Óscar, que está de erasmus en París, me regalo el libro de Ladurée por navidad, no pudimos aguantarnos las ganas de hacerlos.
No son extremadamente difíciles de hacer pero tienen su aquel, y si no salen del todo bien no pasa nada, porque están buenos igualmente. El resultado final depende de muchas cosas, el horno, los ingredientes, y hasta la forma de mezclar, pero aunque salgan reguleros hay que seguir intentándolo.
Son bastante llamativos y es una buena idea para hacer un regalo original, y si no, pues te das un atracón!!